Continúan los allanamientos en una clínica de González Catán donde se descubrió que personas sin título ejercían la medicina ilegalmente, usurpando identidades de profesionales.
La primera denunciante, la médica Romina Neira, relató que su identidad y sello fueron utilizados en varias ocasiones anteriores en otros centros de salud, habiendo realizado múltiples denuncias desde el año pasado.
La investigación apunta a que detrás de esta clínica se encuentran individuos vinculados a la piratería del asfalto, quienes habrían obtenido un considerable caudal de dinero para montar la fachada del centro de salud.