El senador peronista Adán Bal, asociado al diputado Guillermo Michel, votó a favor de la continuidad de Carlos Maíques como juez, evidenciando una interna dentro del PJ y un movimiento de renovación que podría permitir a Javier Milei expandir su poder sobre el Congreso.
Este apoyo de 14 peronistas a Maíques, considerado por algunos un "verdugo de Cristina Kirchner", debilita la teoría de persecución judicial impulsada por la expresidenta y la deja cada vez más aislada en temas sensibles.
La votación también podría tener implicaciones futuras: si se consiguieron 58 votos para Maíques, se podrían obtener 48 para cubrir las dos vacantes de la Corte Suprema o para la designación del Procurador General de la Nación, aunque aparentemente Milei no tiene prisa por cubrir estos cargos.
Se señala que el gobierno de Milei, con poco capital institucional, está abriendo un nuevo Poder Judicial, designando 148 jueces de un poder que se reproduce a sí mismo, con fuertes vínculos con la AFA y la corporación judicial.
La estrategia de Karina Milei de retirar pliegos de jueces que podrían beneficiar a la AFA es cuestionada, ya que otros jueces con vínculos similares podrían ser designados, consolidando un "blindaje" para la AFA y sus asociados.