La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, defendió la deportación de Alex Saab a Estados Unidos, calificándola como una decisión administrativa justificada en intereses nacionales.
Saab, señalado como testaferro de Nicolás Maduro, fue acusado en Miami de lavado de dinero tras su entrega a las autoridades estadounidenses.
Rodríguez desvinculó al ejecutivo venezolano de las acusaciones financieras, afirmando que Saab cumplió funciones en el país.
Por su parte, Diosdado Cabello afirmó que Saab poseía una cédula venezolana fraudulenta desde 2004 y cometió diversos fraudes, justificando la expulsión de extranjeros implicados en delitos graves.
La postura del gobierno venezolano contrasta con la defensa que le brindó a Saab en años anteriores, llegando a designarlo ministro en 2024.