Rusia y Bielorrusia han iniciado maniobras nucleares tácticas, generando una fuerte tensión en Europa del Este y provocando protestas de Ucrania.
Putin asegura que las pruebas de misiles, aviones y operaciones de guerra no están dirigidas a ningún país en particular, pero la situación es alarmante.
Bielorrusia, principal aliado de Rusia, funciona como centro de acopio de material bélico y participa en estos ejercicios, a pesar de la división interna en el país que considera estas acciones un peligro.
La mitad de la población de Bielorrusia se opone a estas prácticas, considerándolas una provocación.