El proceso de restauración se centró en el cielo raso de la iglesia, que presenta pinturas artísticas de gran valor.
Se realizó un relevamiento fotográfico detallado, seguido de una limpieza general en seco y particular. Posteriormente, se procedió a la consolidación de la pintura mediante aspersión y velados, estucado, sellado y reintegración cromática.
En zonas con deterioro más pronunciado, se abordó la estructura de madera de soporte para asegurar la durabilidad de la intervención.