Las tareas de restauración incluyeron la reparación de la impermeabilización de losas, que presentaban deterioro y filtraciones de agua, así como la recuperación de revoques afectados por la humedad.
Se analizaron muestras de revoques y losas para determinar los materiales originales y lograr una restauración lo más fiel posible a la época de construcción.
Los muros de la iglesia, de considerable espesor (60 cm a 1 metro, combinando piedra, ladrillo y otros materiales), también requirieron intervención para solucionar los daños.