En el Mercado Central, familias enteras hacen largas colas para conseguir pescado de forma gratuita, evidenciando la cruda realidad del hambre en Argentina.
Este fenómeno, que se repite cada sábado, muestra la creciente afluencia de personas, incluyendo familias con niños, en busca de alimentos básicos.
La comida, que parece ser pescado fresco y apto para el consumo inmediato, se reparte hasta agotar stock, permitiendo incluso volver a hacer la fila si sobra.
Los testimonios recogidos revelan la desesperación de quienes viajan kilómetros para no irse con las manos vacías, y la preocupación de que la situación empeora día a día.