A pesar de un alto el fuego anunciado, la violencia entre Israel y Hezbollah persiste en Líbano. El presidente libanés Yosef Aoun se comprometió a detener la guerra, mientras ambos bandos se acusan mutuamente de violar el acuerdo.
Los ataques israelíes han dejado un saldo trágico de 3.020 víctimas mortales desde el inicio del conflicto, incluyendo menores y trabajadores sanitarios. Israel niega ambiciones territoriales en el sur de Líbano, a pesar de haber invadido la zona.