Los padres de Kevin, Romina y Marcos, desmienten categóricamente que su hijo tuviera antecedentes penales o hubiera estado detenido.
Enfatizan que Kevin era una buena persona y que las acusaciones en su contra son falsas, buscando aclarar la situación ante la opinión pública.
Se busca contrarrestar la versión que podría estigmatizar al joven y a su familia, destacando la integridad de los padres.