La investigación sobre la muerte de Kevin en Chajomús se centra en dos nexos: los golpes recibidos por el joven y la presunta inacción policial que habría permitido la agresión. La familia, representada por Romina, sostiene que la falta de intervención de los efectivos es responsable de la muerte de su hijo.
Se argumenta que si la policía, incluyendo agentes de la provincia y la patrulla municipal, hubiese actuado como correspondía, el agresor no habría podido atacar a Kevin. La madre del joven enfatiza que, más allá de la negligencia, hubo una "permisividad" policial que facilitó el ataque. La autopsia y la declaración de testigos son cruciales para determinar la imputación y la causalidad de la muerte.