Se analizó la figura de Javier Milei como un comunicador "nuevo" y con elementos atractivos desde el punto de vista de la comunicación, destacando su capacidad para generar espectáculo y manejar la agenda mediática, similar a Donald Trump. Se mencionó su habilidad para reinventarse, como en el concierto de rock tras una derrota electoral.
Sin embargo, se cuestionó su coherencia ideológica y se criticaron sus discursos homofóbicos y reaccionarios, considerándolos antiliberales y reminiscentes de la "guerra cultural". Se comparó su enfoque con el de Mao Zedong, advirtiendo sobre los peligros de la pureza ideológica y la "revolución cultural".
Se señaló que Milei, a pesar de su inteligencia y conocimiento global, no representa un gobierno liberal debido a estas contradicciones y a su discurso a veces reaccionario y homofóbico.