Lidia Lemoyne, figura del "mileísmo puro", se enfrenta a Gordo Dan en una disputa sobre la autenticidad de los tuits atribuidos a Martín Menem. Lemoyne intenta desmentir los posteos, pero Gordo Dan le advierte sobre la existencia de archivos web que respaldan la información.
La discusión se enfoca en la capacidad de Lidia Lemoyne para mantener la calma y buscar un equilibrio en medio de la interna libertaria. A pesar de ser tildada de diversas maneras, se reconoce su intento de evitar la atomización del espacio político, manteniendo un tono moderado.
Se sugiere que las motivaciones de Lemoyne, como su "amor incondicional" por Javier Milei, la llevan a intentar mediar y evitar que la situación escale, aunque reconoce que existen otros intereses en juego dentro del gobierno.