Se planteó una visión escéptica sobre la existencia de un Dios creador del universo, argumentando que sería ridículo que un ser así se dedicara a "espiar la sexualidad" de los humanos.
Sin embargo, se reconoció el valor fundamental de las religiones en el desarrollo de la civilización y la humanidad, al ser las impulsoras de la invención y la creación del mundo tal como lo conocemos. Se destacó que sin las religiones, elementos esenciales como la electricidad o las computadoras no existirían.
Se mencionó que las religiones, a pesar de sus posibles limitaciones, fueron cruciales para que los seres humanos se convirtieran en "seres superiores" y desarrollaran el mundo inventado en el que vivimos.