Irán se mantiene firme en su postura de no discutir su programa nuclear ni la entrega de uranio enriquecido, a pesar de las presiones internacionales y la mediación de países como Pakistán. El diálogo, según Teherán, no implica rendición.
Las diferencias entre Irán y Estados Unidos parecen insalvables, con Trump buscando un acuerdo que incluya la detención del programa nuclear. La tensión se mantiene alta, con la posibilidad de un conflicto militar latente.
Naciones Unidas alerta sobre las graves consecuencias económicas y humanitarias, incluyendo un posible aumento de la inflación y efectos devastadores en la agricultura a nivel mundial, que podrían derivar en hambruna.