La vacunación contra la gripe es fundamental, especialmente para grupos de riesgo como mayores de 65 años, personas de 2 a 64 años con enfermedades crónicas, y niños de 6 meses a 2 años.
Si bien el frío no causa directamente la gripe, sí puede bajar las defensas, aumentando la vulnerabilidad a infecciones. La gripe puede derivar en complicaciones serias como neumonía, infecciones respiratorias graves, e incluso afectar el sistema cardiovascular con infartos y ACV.
La vacuna no solo previene síntomas intensos de gripe (fiebre alta, dolores musculares, tos), sino que también reduce el riesgo de descompensaciones en personas con enfermedades preexistentes, evitando que pierdan su autonomía.