Un importante operativo de contrabando de 700 peces exóticos, provenientes de Kenia, fue desbaratado en el aeropuerto de Ezeiza. Gracias a la colaboración de Temayken, muchos de los animales lograron sobrevivir al rescate.
Los peces, transportados en bolsas con agua, sufrieron una alta mortandad debido a la falta de alimentación y a las condiciones inadecuadas de viaje, que incluían la ausencia de luz, a la que no están acostumbrados estas especies de superficie.
Los animales sobrevivientes fueron trasladados a acuarios y puestos bajo observación de personal especializado. La justicia determinará el destino de las especies, algunas de ellas exóticas y con un mercado negro activo, cuya entrada al país estaba destinada a su distribución en Sudamérica.
Hay una persona detenida por el hecho, pero se sospecha que la red de contrabando es mucho más amplia. El hallazgo requirió un sistema especializado para replicar las condiciones de temperatura, luminosidad y alimentación necesarias para cada especie.