Una investigación periodística revela una presunta red de corrupción en la compra de aeronaves y repuestos para la Fuerza Aérea, involucrando a funcionarios y empresarios.
Se detectaron irregularidades en licitaciones, como la compra de un avión que ya estaba pintado y presentaba problemas de óxido, pagando un sobreprecio del 45%.
La operatoria, que incluiría a empresas como Regional One, se habría extendido a lo largo de varios gobiernos, evidenciando una estructura transversal al poder.
Se sospecha de una posible connivencia entre funcionarios y empresarios para defraudar al Estado, con audios que sugieren presiones para involucrar a nuevos actores en el esquema.