El presidente cubano Miguel Díaz-Canel reivindicó el derecho legítimo de Cuba a defenderse de una posible agresión de Estados Unidos, respondiendo a informes de que la isla ha adquirido más de 300 drones. Calificó la situación como una agresión multidimensional por parte de EE.UU.
Díaz-Canel acusó a Washington de preparar el terreno político para una guerra y advirtió sobre un baño de sangre de consecuencias incalculables. Reiteró que Cuba no representa una amenaza ni tiene intenciones agresivas.
La información generó preocupación en Washington, donde autoridades califican la situación como una amenaza creciente. El gobierno de Trump ha lanzado amenazas previas y aprobó nuevas sanciones en mayo. El director de la CIA viajó recientemente a La Habana para una reunión con altos funcionarios cubanos.