Se critican las privatizaciones impulsadas por el gobierno, considerándolas escandalosas entregas de soberanía. Se menciona el caso de AISA y la paralización del reactor CAREM como ejemplos.
La desregulación generalizada abre la puerta a irregularidades en puertos y controles, con preocupación por el tráfico de drogas y la falta de estudios de impacto ambiental en la licitación de la hidrovía del Paraná.
Se cuestiona la exclusión de puertos naturales como Paranaguazú de la licitación y el incumplimiento del tratado de Escazú.