Un hombre, identificado como Bergelli, fue condenado a prisión perpetua por asesinar a su pareja en un sanatorio de Recoleta mediante envenenamiento para quedarse con sus bienes.
El podólogo de 48 años suministró a su esposo una sustancia venenosa mientras se encontraba internado en el sanatorio Anchorena. El accionar del asesino quedó registrado por cámaras de seguridad, que fueron cruciales para la investigación.
El objetivo de Bergelli era heredar la fortuna de su víctima, que incluía un departamento de 200.000 dólares, fondos de inversión, un seguro de vida y cuentas bancarias. Tras el crimen, intentó que el cuerpo fuera cremado para ocultar pruebas.