Se expone la aparente inacción de la policía de Chascomús durante la agresión a Kevin. A pesar de la presencia de efectivos, estos no intervinieron para detener a Marcelino, quien golpeaba al joven.
Familiares y vecinos expresan indignación y exigen que los policías que no actuaron sean apartados y sancionados. Se critica el accionar de la mujer policía que, según testigos, tampoco intervino.
Héctor Muncio señala que la policía debe cuidar a la ciudadanía y que, si no lo hacen, se genera desconfianza. Se menciona que algunos policías se sienten avergonzados por la actitud de sus colegas.
Se describe un fuerte operativo de seguridad en la comisaría, aparentemente para proteger a los policías de la furia de los manifestantes, lo que genera aún más malestar.