Desde la asunción de Javier Milei, se registraron 24.467 cierres de unidades productivas en Argentina, cifra superior a la del período crítico de la pandemia.
El gobierno argumenta que, si bien cierran negocios, también se abren nuevas empresas, especialmente en sectores como el de Vaca Muerta en Neuquén y la explotación de litio en algunas provincias. Sin embargo, se reconoce que estos nuevos empleos no compensan la pérdida general y suelen requerir mano de obra altamente calificada.
Se plantea la incertidumbre sobre la reinserción laboral de las personas afectadas por los cierres, quienes a menudo recurren a monotributo, trabajos en negro o changas. La recuperación económica homogénea y sostenida, que permitiría la reabsorción de esta fuerza laboral, se proyecta como un proceso a largo plazo, estimado en al menos 10 años.