La cardióloga deportiva Tamania Sainz explicó los beneficios de monitorear la frecuencia cardíaca durante el entrenamiento físico.
Detalló que para una persona de 30 años, la frecuencia máxima estimada es de 190 latidos por minuto, con un rango de quema de grasa entre 114 y 133 latidos.
Sainz recomendó actividades moderadas como caminar, correr, andar en bicicleta o remar para mantenerse en la zona óptima de entrenamiento.
Además, mencionó que los relojes inteligentes y los monitores de pecho ofrecen mayor precisión y seguridad para el seguimiento del pulso.