La Paz, Bolivia, vive horas de máxima tensión por el conflicto social que escaló en las últimas semanas. Las protestas se centran en tres puntos clave: la "nafta basura" que dañó miles de autos, la inflación galopante y el incumplimiento de promesas por parte del presidente Rodrigo Paz.
Paz, quien asumió en noviembre y es criticado por privatizar empresas y gobernar por decreto, enfrenta un fuerte descontento social. Los manifestantes, apoyados por sectores afines a Evo Morales, consideran que su gestión es una traición. Morales, por su parte, denuncia una posible intervención extranjera y acusa al gobierno de Paz de actuar con "mercenarios y piratas".
La situación es crítica, con 22 puntos de bloqueo que afectan el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos. El gobierno intenta dialogar, pero las negociaciones no prosperan, mientras los manifestantes avanzan hacia la Plaza Murillo.