Agustí Fernández describe la obtención de la medalla de bronce como el momento más emotivo de su carrera representando a Argentina, especialmente porque llegó tras superar situaciones difíciles y oportunidades perdidas en su "prime".
Confiesa que a lo largo de su carrera siempre estuvo convencido de que las cosas se darían, pero al llegar a cierta edad, la incertidumbre aumenta. La conciencia de lo que está sucediendo y la posibilidad de que "no" se den las cosas le dan un significado especial a este logro, sintiendo la necesidad de corresponderle a su país y a quienes lo apoyaron.