Un análisis ambiental de World Weather Attribution advierte que una cuarta parte de los partidos del próximo Mundial se disputarán bajo temperaturas que superan los umbrales de seguridad, alertando sobre el riesgo del calor extremo.
El informe señala que el cambio climático ha duplicado este riesgo desde 1994, lo que podría afectar el desarrollo de la competición y la salud de los jugadores.