La visita de Donald Trump a China culminó con acuerdos comerciales en aviación, agricultura y energía, además de un entendimiento sobre Irán y el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, persisten diferencias estructurales sobre Taiwán, tecnología y aranceles.
Trump anunció acuerdos por 200 aviones Boeing y el interés de China en reanudar la compra de petróleo y soja. Se discutió la regulación de la inteligencia artificial y la creación de un marco para gestionar disputas comerciales. Trump calificó el encuentro como "fantástico" y Xi Jinping como "constructivo".
En cuanto a Taiwán, Xi Jinping advirtió que la cuestión afecta la soberanía china y no debe cruzarse la "primera línea roja". Trump se negó a revelar si EE.UU. defendería a Taiwán ante un ataque chino, lo que Xi Jinping consideró un riesgo para la relación bilateral. Ambos líderes acordaron también que Irán no obtendrá armas nucleares y que el Estrecho de Ormuz debe permanecer abierto.