La inflación en Argentina continúa siendo un problema grave, afectando desproporcionadamente a rubros esenciales. En abril, el transporte registró el mayor aumento con un 4,4%, seguido por la educación con un 4,2%, y comunicación con un 4,1%.
Estos incrementos superan ampliamente el promedio general de inflación del 2,6% (según INDEC), evidenciando que los salarios no logran compensar la suba de precios. La situación se agrava al considerar que la educación, un pilar fundamental, no está completamente contemplada en la canasta básica, pero su costo impacta fuertemente en el presupuesto familiar, especialmente en la elección de colegios privados.
El transporte se ha vuelto un gasto insostenible para muchos, incluso para quienes viven cerca de sus trabajos, optando por caminar para evitar el colectivo. La falta de aumentos salariales acordes a la inflación obliga a las familias a endeudarse para cubrir gastos básicos, como la compra de alimentos, y a recurrir a opciones más económicas o a la reducción en la cantidad de productos adquiridos.