Se analiza el rol de los subsidios al transporte, argumentando que no benefician directamente al asalariado, sino que funcionan como un subsidio indirecto a la producción local. Permiten mantener los salarios más bajos y que el costo del producto final no se vea tan afectado por el precio del transporte.
Se menciona que la deuda externa se ha duplicado, alcanzando niveles similares a los de 2015, y que la mayor parte de esta deuda se contrajo durante la actual gestión gubernamental.