La subasta de la cruz de la hermandad se intensifica, con el señor Moncada realizando ofertas millonarias. La puja alcanza los 3 millones de dólares, superando las ofertas anteriores.
Se produce un momento de tensión cuando se menciona que la cruz es una llave para una fortuna y que se necesita cortar la electricidad para facilitar el robo. La situación se vuelve caótica con interrupciones y confusión.