La invasión de Ucrania y la venta de armas a África forman parte del modelo de negocio ruso, que busca perjudicar a Europa a través de las rutas migratorias del Sahel hacia el continente. Mali y Mauritania, así como Níger hacia Libia e Italia, son puntos clave en estas rutas.
Para las juntas militares de Mali, Níger y Burkina Faso, la cooperación con Rusia les permite afianzar su poder apelando a la soberanía nacional y a un discurso anticolonialista, en contraste con la huella histórica de las potencias coloniales europeas en África.