Rehana Khan, a diferencia de otros acróbatas, cuenta con seguros de salud y de vida, un aspecto poco común en su profesión. Esta medida de precaución contrasta con la naturaleza intrínsecamente peligrosa de su trabajo en el "Pozo de la Muerte".
La acróbata reflexiona sobre el riesgo de su vida, argumentando que la muerte puede ocurrir en cualquier lugar y momento, independientemente de las precauciones. Para ella, el destino está escrito y su oficio es simplemente una circunstancia más donde podría suceder.