La policía boliviana desmanteló bloqueos en La Paz con la participación de más de 3.500 oficiales, logrando establecer un corredor humanitario para el ingreso de oxígeno, combustible y medicamentos. El portavoz de la presidencia, José Luis Gálvez, informó que las fuerzas del orden actuaron bajo criterios de contención y sin uso de armamento letal.
El objetivo era garantizar el abastecimiento de insumos esenciales para hospitales y servicios básicos. Gálvez convocó a dialogar a la Federación de Campesinos de La Paz y otras organizaciones sociales que aún mantienen protestas para frenar la tensión social en el país.