En la parada del colectivo 98, los pasajeros expresaron su frustración por la baja frecuencia del servicio, especialmente los fines de semana, y la incertidumbre sobre cómo afrontarán los próximos aumentos en el transporte. A pesar de la queja generalizada, algunos pasajeros manifestaron que estarían dispuestos a pagar un poco más si eso garantizara una mayor rapidez y continuidad en el servicio.
Se planteó que la pregunta sobre si preferirían pagar más por un mejor servicio es "tramposa", dado que el transporte ya ha aumentado significativamente en los últimos dos años (1400%) sin una mejora en la frecuencia, sino todo lo contrario.
Se debatió sobre el costo de oportunidad del tiempo de espera, argumentando que media hora perdida esperando el colectivo representa un valor que podría ser superior al costo del aumento tarifario. Se recordó la promesa del gobierno anterior de no tocar las tarifas hasta la recomposición salarial, contrastándola con la situación actual.