Se presenta un segmento dedicado a los bebederos públicos de plazas y parques, recordando su funcionamiento y la experiencia de utilizarlos en la infancia.
Se explica que los primeros bebederos eran de granito y duraron mucho tiempo, mientras que a partir de la década de 1950 se incorporaron pulsadores para reducir el desperdicio de agua.
Se evoca la nostalgia por estos objetos que permitían a los niños tomar agua mientras jugaban, en contraste con la compra de gaseosas.