Se profundiza en la histórica enemistad entre Georgina Barbarrosa y Moria Casán, reavivada por sus nominaciones a los Martín Fierro. La disputa se originó años atrás cuando Georgina confesó a Moria la adicción al alcohol de su esposo, el Vasco Lecuna. Georgina reprocha a Moria haber hecho pública esta información, especialmente después de la muerte del Vasco.
Otro punto de conflicto fue la participación de Sofía Gala, hija de Moria, en el programa de Georgina. Moria interpretó que Sofía había sido maltratada, lo que generó un desencuentro. A pesar de los años y las nominaciones, ambas conductoras mantienen una profunda animosidad, con declaraciones cruzadas y un claro distanciamiento.