Alejandra describe cómo su casa, conocida como "la casa amarilla", es fácilmente identificable por los servicios de delivery y los propios vecinos en la playa.
La propietaria explica que, al realizar un pedido, simplemente indica "la casa amarilla que está en el agua" y los repartidores saben cómo llegar. Confirma que la entrada para el delivery es por la parte trasera de la casa, accediendo por la calle y no por la playa, lo que evita mojarse los pies.
El señor Tommy, un televidente, menciona tener una foto de la casa y su entrada, lo que demuestra la popularidad y reconocimiento de la propiedad en la zona.