Se profundizó la denuncia sobre la crisis en los hospitales universitarios, destacando que el Instituto Rofo, a pesar de su importancia histórica y la calidad de sus profesionales, enfrenta una situación desesperante.
Faltan insumos básicos como gasas y gel para ecografías, la aparatología fundamental para el diagnóstico oncológico no funciona desde hace un año y los equipos de radiología están obsoletos o rotos.
Además, se mencionó que la fuga de profesionales médicos, especialmente hematólogos, debido a los salarios paupérrimos, debilita gravemente los servicios, como la mitad de la terapia intensiva que está bloqueada por problemas edilicios.
Se criticó la falta de cumplimiento del gobierno nacional con la ley de financiamiento universitario y la ejecución de presupuestos, así como la argumentación de que los hospitales deben autogenerar sus fondos, lo que resulta inviable y condena a muerte a los pacientes.