Un chispazo provocó una llamarada y la muerte de dos personas en un evento decorado con banderines. Afortunadamente, el incidente no pasó a mayores, pero resalta el peligro de este tipo de ornamentación en festividades callejeras.
El suceso, que podría haber tenido consecuencias más graves, pone de manifiesto la necesidad de controlar el uso de elementos decorativos inflamables en celebraciones, especialmente cuando se combinan con posibles fuentes de ignición.