Hugo Alestano, diagnosticado con ELA, relata cómo aprendió a gestionar la angustia y a vivir el presente. A pesar de la gravedad del diagnóstico, él elige no permitir que la enfermedad defina su vida y se enfoca en disfrutar de los momentos maravillosos que la vida ofrece.
Hugo considera que el verdadero milagro son los hijos, amigos, familia y proyectos, y que estos siguen estando presentes a pesar de la enfermedad. Su mensaje es de esperanza y resiliencia, animando a otros a "ser un milagro" y a no perder momentos valiosos esperando algo que quizás nunca suceda.