El caso de Diego Fernández Lima conmociona nuevamente tras el hallazgo de sus restos óseos 40 años y dos meses después de su desaparición. El joven de 16 años salió de su casa en Villa Urquiza el 26 de julio de 1984 y nunca regresó, hasta que una obra en un terreno reveló los huesos con marcas de agresión con arma blanca.
La investigación apunta al jardín de la casa de Christian Graff en Coghlan, lindera a la que alguna vez alquiló Gustavo Cerati. El hermano de la víctima, Javier Fernández Lima, recordó en el programa que Diego era fanático del fútbol y jugaba en las juveniles de Excursionistas, y que la familia buscó incansablemente sin resultados durante décadas.
El juez ordenó nuevas inspecciones en el lugar sin tocar el jardín y citó a amigos de Graff que compartían actividades de boy scout. El caso sigue abierto con pocas pruebas directas, mientras la familia exige justicia por el crimen que incluyó golpes y desmembramiento del cuerpo.