Los hospitales universitarios atraviesan una profunda crisis por la falta de fondos e insumos, lo que pone en riesgo la atención de miles de pacientes.
El Instituto Rofo, que depende de la UBA, presenta graves problemas de desfinanciamiento, con aparatos de radiología que llevan un año sin funcionar y la renuncia de hematólogos, fundamentales para el tratamiento de cánceres linfáticos.
La situación se agrava porque estos hospitales, que atienden a 700 mil personas, ya no pueden ofrecer atención gratuita, y los turnos se discontinuán, mientras que el gobierno propone que consigan su propio financiamiento.