En la feria de Lanús, un puesto familiar se destaca por sus fiambres artesanales y empanadas caseras, un legado que comenzó con el tío de la tía y que ahora continúa Miguel, de 45 años.
Miguel, con 45 años, dedica entre cuatro y cinco horas diarias a la elaboración de productos caseros, incluyendo la masa y el relleno de las empanadas. Su esposa colabora en la cocina familiar, manteniendo la tradición de calidad e higiene.
La feria no solo es un lugar de venta, sino también un punto de encuentro para los vecinos, donde se fomenta la amistad y hasta el romance. Miguel comparte que conoció a su esposa en un club y que ella ahora trabaja con él en el puesto, fortaleciendo el espíritu familiar del emprendimiento.
A pesar de la prohibición de alcohol en la feria, la gente pide vino para acompañar las empanadas. La nota concluye con un recorrido por la cocina de la feria, mostrando el proceso de elaboración de las empanadas, destacando la frescura y la calidad de los ingredientes.