Facundo Manes sintió que "creció de golpe" al tener que hacerse cargo de la situación tras la muerte de su madre, asumiendo la responsabilidad de enfrentar a la justicia y los medios.
Inicialmente, a sus 19 años, delegó la resolución del crimen en la justicia y su padre, pero al verse también implicado y perseguido, no le quedó otra opción que enfrentar el "monstruo" de la justicia y la "selva mediática".
Describe esta etapa como ver el rostro del dolor y el horror de frente y seguir mirándolo, asumiendo la crueldad de ser acusado de matar a su propia madre.