Facundo Manes describe a su madre, Nora Dalmasso, como una amiga genuina y auténtica, cuya forma de ser pudo haber generado envidia.
Manes cree que la sociedad a veces demoniza a la víctima, y en el caso de su madre, se la cuestionó por su estilo de vida y su autenticidad, lo que pudo haber influido en la investigación del crimen.
Recuerda anécdotas de gente usando remeras en su honor en Córdoba, evidenciando el impacto que ella generaba, y reflexiona sobre cómo la percepción pública y los prejuicios pueden afectar la búsqueda de justicia.