Dos personajes, Tony y Bolo, escapan de la situación caótica de la subasta. Uno de ellos, que se asume era el objetivo del robo, se encuentra con el otro, quien lo esperaba.
Se revela que uno de ellos fue quien consiguió la cruz y se la da al otro, sugiriendo que debían huir juntos para evitar ser encerrados. Se menciona que debían irse de allí.