En el "Pozo de la Muerte", Rehana Khan y otros artistas realizan increíbles acrobacias en motocicleta y coches a gran velocidad, girando en una arena circular. Una costumbre del espectáculo es que el público ofrezca dinero a los conductores como muestra de aprecio, incluso mientras realizan las maniobras.
A pesar de la destreza y el riesgo, el trabajo es mal remunerado y los ingresos son irregulares. Rehana gana apenas unos 18 euros al día, y los dueños de las atracciones a menudo no cubren los gastos operativos, lo que afecta los beneficios y genera incertidumbre económica.