Donald Trump anunció que Estados Unidos, en colaboración con Nigeria, eliminó a Abubilal Minuki, identificado como el segundo al mando de ISIS en África Occidental.
Minuki era el comandante de la región donde el Estado Islámico impone una ley represiva, especialmente contra cristianos, y aplica castigos severos a la población, además de prohibir la educación. Esta ejecución es vista como un paso importante en la lucha contra la organización terrorista, que aunque perdió su califato en Irak y Siria, se ha descentralizado y enfocado sus operaciones en África y Afganistán.
Se estima que entre uno y tres millones de personas viven actualmente bajo el control del Estado Islámico en África Occidental. La ejecución de Minuki se produce en el contexto de una guerra de insurgencia que recibe menos atención mediática, pero que representa un esfuerzo por el control territorial efectivo en la región.