Cuba atraviesa una gravísima crisis social, política y económica, marcada por la escasez de alimentos, combustible y extensos apagones de hasta 22 horas diarias.
La situación se agrava ante la posibilidad de una intervención estadounidense, con declaraciones de Donald Trump y la visita del jefe de la CIA a la isla. El gobierno cubano denuncia preparativos para una invasión, mientras que EE.UU. ofrece ayuda económica condicionada.
La crisis se produce tras el fin del apoyo de la Unión Soviética y Venezuela, dejando a Cuba en una situación de aislamiento y con un sector turístico devastado. El pueblo cubano es el principal afectado por la presión internacional y la falta de recursos.