El programa GPS criticó duramente los recortes de gastos del gobierno, cuestionando la moralidad de estas decisiones mientras se mantienen beneficios para sectores adinerados.
Señalaron que el gobierno, a pesar de haber ido contra discapacitados, jubilados y universidades, fue votado, lo que lleva a preguntarse por qué no continuarían con medidas similares.
La discusión se centró en la supuesta contradicción de recortar fondos para áreas sensibles como la lucha contra el narcotráfico, la docencia y la asistencia a discapacitados, mientras se reducen impuestos a los ricos, como el impuesto a los autos importados y bienes suntuarios, o se incumplen leyes como la de financiamiento universitario.
Se cuestionó la retórica del gobierno de "no se puede hacer otra cosa" para justificar los recortes, calificándola de "truco retórico" y argumentando que existen otras fuentes de financiamiento, pero que la ideología del gobierno favorece a los ricos y recorta prestaciones a los pobres.